Hay algunos lugares comunes sobre los que el PSOE despliega toda su capacidad manipuladora cuando se acercan las elecciones para tratar de cautivar a los ciudadanos. Cuestiones en las que se mueven como un niño en una piscina de bolas: exaltados y movedizos. La recurrente amenaza sobre las pensiones esta vez no cuela porque el propio PSOE las congeló no hace mucho. La cantinela de la memoria histórica se antoja poco nutritiva electoralmente en tiempos de gran aprieto económico y paro galopante. Queda lo de ricos y pobres, lo del programa oculto, lo de recortar servicios sociales.
Habiendo elevado el gobierno socialista el paro juvenil hasta el 45%, no se recata Rubalcaba a la hora de presumir de combatirlo a partir de ahora con eficacia. Es un ejemplo del asidero incandescente al que debe agarrarse para salvar los muebles y contener el batacazo. El guión general es bien conocido. Pero la incoherencia entre una gestión nefasta de la crisis y el ensalmo milagroso de la recuperación pesa demasiado negativamente sobre el discernimiento de los españoles como para confiar en el éxito. Hacen falta muchas ayudas. Medios que amartillen el clavo, una y otra vez, para darle alguna entidad aunque sea en clave de consumo propio.
La flojedad del temario argumental socialista no desanima a TVE que secunda con entusiasmo todos los intentos. Podemos escribir con tanta antelación lo que el PSOE/Rubalcaba van remachar hasta el 20-N para sembrar el pánico como el eco que tendrá esos discursos en TVE. Ni unos ni otros engañan a nadie. Aunque cada vez que salga Rajoy en el telediario le peguen a Obama diciendo que va a gravar a los ricos o que a cualquier declaración del líder del PP le siga la réplica acuciante de Rubalcaba.
Hola a tod@s. Me llamo Ramón y, desde hace algunos años, estoy metido en esto de la política. Lo mío creo que ha sido una vocación desde muy joven. En la actualidad, soy Diputado del PP por Zaragoza. 